Neurociencia Cognitiva

La Neurociencia Cognitiva surgió como disciplina científica con entidad propia en los años 80, impulsada por el desarrollo de las modernas técnicas de neuroimagen, que han permitido visualizar el cerebro humano en vivo, tanto a nivel estructural como, muy especialmente, a nivel funcional. Tal desarrollo ha posibilitado el estudio de la actividad cerebral asociada a diferentes funciones psicológicas complejas en sujetos humanos, hasta entonces vedada al científico. Con ello se ha logrado un avance sin precedentes en nuestro conocimiento de la organización funcional del cerebro humano, que ha abierto nuevas perspectivas de investigación, así como importantes aplicaciones en la práctica clínica.

La Neurociencia Cognitiva se centra, así, en el estudio de los mecanismos neurales implicados en los procesos psicológicos que caracterizan la cognición humana, entendida en un sentido amplio, que abarca no solamente los procesos estrictamente cognitivos (atención, memoria, lenguaje, etc.), sino también los procesos emocionales, cuya importancia para la propia cognición solo recientemente ha comenzado a recibir el reconocimiento y atención que merece.

La base del conocimiento en esta materia se nutre, por un lado, del estudio de pacientes neurológicos con daño cerebral; las técnicas de neuroimagen estructural permiten identificar la localización y extensión de las lesiones, permitiendo establecer relaciones precisas entre las regiones afectadas y los déficit concomitantes en las funciones psicológicas; complementariamente, la aplicación de las técnicas de neuroimagen funcional a pacientes neurológicos permite registrar alteraciones en la actividad cerebral en la realización de tareas psicológicas concretas, comparando el patrón de activación de los pacientes en tales tareas con el de sujetos sanos.

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